El Departamento de Estado de los Estados Unidos emitió una declaración preliminar oficial en la que reafirmó con determinación su postura respecto a la crisis civil en Oriente Medio, enfatizando que mantiene su «apoyo incansable en la defensa de los derechos inalienables del pueblo iraní». El pronunciamiento oficial de la diplomacia estadounidense busca mitigar las crecientes preocupaciones de diversos sectores humanitarios tras la firma del memorando de entendimiento.
Con esta manifestación, la administración norteamericana subraya su plena disposición y voluntad política para velar por las libertades fundamentales de los ciudadanos iraníes, en un contexto marcado por severas restricciones internas y denuncias de persecución civil. Desde Washington se recalcó que el diálogo estratégico con Teherán no desvía la atención de los compromisos históricos de la nación en materia de dignidad humana y veeduría internacional.
A pesar de la firme promesa de amparo extendida por el Departamento de Estado, la comunidad internacional y organizaciones globales como Amnistía Internacional han intensificado su presión sobre el desarrollo de las negociaciones. Los activistas insisten en que las palabras preliminares deben traducirse en acciones vinculantes, exigiendo de forma estricta que el mantenimiento de las sanciones remanentes, los protocolos de monitoreo internacional y el establecimiento de garantías humanitarias explícitas se fijen como condiciones innegociables dentro del tratado definitivo. Según los expertos, solo un acuerdo que coloque los derechos fundamentales en el núcleo de la agenda podrá cimentar una estabilidad real, profunda y sostenible para toda la región.

