En la sesión de apertura del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, el Alto Comisionado, Volker Türk, lanzó una severa y urgente advertencia sobre una alarmante deriva global en los métodos de combate militar. El máximo responsable de los derechos fundamentales de la organización sentenció que el uso masivo, sistemático y descontrolado de drones, sumado al desarrollo de armamento autónomo, está configurando un escenario devastador para las poblaciones atrapadas en el fuego cruzado, calificándolo directamente como un «nuevo círculo del infierno» tecnológico.
La declaración de Türk se contextualiza en un panorama de hostilidades internacionales críticas que no dan tregua en múltiples frentes de conflicto global, donde la infraestructura humanitaria sigue pagando los precios más altos. Durante su intervención ante los Estados miembros, el Alto Comisionado denunció de forma enfática los impactos letales que sufren los civiles a diario en regiones bajo fuego asimétrico, y de manera directa e institucional instó a que «sobran desfiles militares y faltan Ministerios de la Paz» en la gobernanza contemporánea para mitigar esta crisis de deshumanización bélica.
Ante la intensificación del uso de tecnologías de inteligencia artificial y ataques a distancia, la oficina del ACNUDH enfatizó que los marcos internacionales actuales de protección civil se ven rebasados por la velocidad del despliegue bélico. El llamado final del organismo internacional se centró en la exigencia estricta a los países líderes en producción militar para frenar de inmediato la automatización de la fuerza física, insistiendo en que el derecho humanitario y las garantías de la vida no pueden quedar supeditadas a algoritmos o ataques despersonalizados en las zonas de guerra.


