Probióticos: una herramienta poderosa para la salud digestiva y metabólica
En los últimos años, los probióticos han ganado gran popularidad. Los vemos en conversaciones sobre digestión, inmunidad, control del peso y bienestar general. Sin embargo, más allá de ser una tendencia, estos microorganismos vivos han sido ampliamente estudiados por su papel en el mantenimiento de la salud intestinal.
Los probióticos son bacterias o levaduras beneficiosas que, cuando se consumen en cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios al organismo. Y este punto es muy importante: no todos los probióticos son iguales. Cada cepa tiene características específicas y puede tener diferentes funciones dentro del cuerpo.
Algunas cepas han demostrado ser útiles para disminuir episodios de diarrea, especialmente en personas que utilizan antibióticos; otras pueden apoyar la reducción de síntomas como distensión abdominal, gases o molestias digestivas, e incluso algunas se han estudiado en condiciones como el intestino irritable.
La microbiota intestinal está compuesta por billones de microorganismos que habitan nuestro tracto digestivo. Cuando existe un desequilibrio conocido como disbiosis, pueden aparecer alteraciones como gases, estreñimiento, diarrea recurrente, cambios en el patrón de evacuación o nuevas sensibilidades alimentarias.
Por ejemplo, una persona que nunca había tenido problemas con ciertos alimentos puede empezar a presentar molestias, no necesariamente porque haya desarrollado una enfermedad específica, sino porque su equilibrio intestinal puede estar alterado.
Esta alteración también puede relacionarse con procesos más amplios como inflamación, cansancio y cambios metabólicos. Por eso hoy hablamos de la conexión entre la salud digestiva y la salud metabólica. Un intestino equilibrado regula los procesos inflamatorios, fortalece la barrera intestinal y contribuye al funcionamiento adecuado del sistema inmunológico.
Los probióticos pueden encontrarse naturalmente en alimentos fermentados. Entre los más conocidos están el yogur con cultivos vivos y el kéfir, que pueden incorporarse dentro de una alimentación sana. También existen suplementos con cepas específicas, pero su elección debe hacerse de manera individualizada, porque la recomendación depende del objetivo que se busque alcanzar.
Incorporar probióticos y este tipo de alimentación puede ayudar a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal, mejorar síntomas digestivos y brindar apoyo a funciones esenciales del organismo. No se trata de consumir cualquier producto que diga “probiótico”, sino de entender qué necesita nuestro cuerpo.
La salud intestinal es una pieza fundamental para vivir mejor. Cuidar la microbiota es un asunto fundamental para nuestra calidad de vida.
* La Dra. Acosta Then es endoscopista bariátrica, autora de “Peso feliz: libérate de la presión del peso ideal”, creadora del método Peso Feliz y directora de Salutte Clinic en República Dominicana. Una de las 50 mujeres más poderosas de Forbes 2024. https://draacostathen.


