Niños migrantes pierden la esperanza de quedarse en Estados Unidos
Bajo la segunda administración de Donald Trump, la Oficina de Reasentamiento de Refugiados de EE. UU. ha cambiado drásticamente su enfoque: de priorizar el bienestar infantil a servir como un centro de detención y herramienta para las deportaciones. Esto deja a miles de menores migrantes atrapados en albergues durante meses sin una salida clara.
Un caso paradigmático es el de MR, una niña salvadoreña de 9 años que pasó 281 días recluida en un albergue en Houston. Su madre, Carmen, intentó obtener su custodia legal cumpliendo con todos los requisitos exigidos. Sin embargo, cuando acudió a una cita para una prueba de ADN organizada por el Departamento de Seguridad Nacional, fue arrestada sin orden judicial y enviada a un centro de detención, utilizando la reunificación familiar como un mecanismo de trampa.
Organizaciones de derechos humanos y profesionales médicos denuncian que estas prolongadas detenciones provocan estragos psicológicos severos en los menores, incluyendo ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático, autolesiones e intentos de suicidio. Además, la administración ha implementado onerosos requisitos para los patrocinadores y ofrece incentivos económicos para presionar a los niños a aceptar el retorno voluntario.
Ante la imposibilidad de salir en libertad, la orden de deportación de su madre y el deterioro emocional de la niña, ambas se enfrentaron a una dolorosa decisión. Finalmente, tras meses de angustia y soledad, renunciaron a sus casos de asilo y fueron deportadas conjuntamente a El Salvador, mientras sus hermanos mayores permanecen en EE. UU. tramitando su regularización.
Tomado de CBS Inmigración
Imagen: Créditos CBS Inmigración
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