El director del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), Tom Homan, ha desatado un encarnizado debate al anunciar este sábado que la agencia suspenderá temporalmente su agresiva agenda de deportaciones masivas durante la Copa del Mundo.
La polémica es mayúscula, ya que el llamado «zar de la frontera» admitió que la prioridad absoluta del organismo durante el torneo será blindar la «seguridad nacional» y la logística de protección del campeonato, en lugar de aplicar las leyes migratorias vigentes.
Sectores de la derecha radical ya acusan a la administración de debilitar la soberanía del país y de otorgar una «amnistía futbolística» temporal con el único fin de no ahuyentar el turismo masivo ni empañar los multimillonarios ingresos que generará el evento.


