EEUU a través de su Departamento de Estado, emitió una actualización oficial la mañana de este lunes sobre el masivo despliegue de asistencia desplegado tras los destructivos terremotos del pasado 24 de junio en la región norte-central de Venezuela. Basándose en las evaluaciones urgentes recopiladas por los primeros respondientes en el terreno, las autoridades estadounidenses confirmaron un incremento sustancial en su compromiso financiero, elevando la ayuda humanitaria a más de 300 millones de dólares.
De acuerdo con el comunicado oficial, los fondos están siendo canalizados de forma directa a través de organizaciones de rescate y socios internacionales de alta confianza operativa —incluyendo a Samaritan’s Purse, Catholic Relief Services, UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y la Cruz Roja— con el objetivo de garantizar atención médica de emergencia, suministros de agua potable, alimentos y refugio temporal en las zonas de desastre. Adicionalmente, el Departamento de Estado destacó una alianza estratégica con la organización humanitaria Global Empowerment Mission (GEM) y la corporación Walmart para agilizar el envío de insumos críticos desde el sur de Florida.
Logística militar y rescate en el terreno
Por su parte, las fuerzas militares estadounidenses bajo coordinación diplomática asumieron un rol de liderazgo en la restauración de la infraestructura de transporte afectada. Personal técnico ayudó a reabrir de manera rápida el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Caracas para centralizar el flujo de la ayuda mundial.
A nivel marítimo, el Comando Sur (SOUTHCOM) posicionó el buque de soporte naval USS Fort Lauderdale frente a las costas de La Guaira. Desde allí, marineros e infantes de marina estadounidenses utilizan embarcaciones anfibias y de desembarco para descargar equipos pesados y provisiones directamente en los litorales más golpeados. Paralelamente, brigadas navales especializadas trabajan hombro a hombro con las autoridades locales en las reparaciones estructurales del Puerto de La Guaira.
El despliegue en primera línea se consolida con cuatro equipos de élite de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) de Tipo I, compuestos por más de 300 rescatistas norteamericanos y 23 caninos entrenados, procedentes de departamentos clave como Fairfax (Virginia) y Los Ángeles (California), quienes operan las 24 horas del día en la remoción de escombros y la localización profunda de sobrevivientes.
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