Ex asesor de salud se declara culpable en un tribunal federal de Maryland por ocultar registros de investigaciones sobre el coronavirus
GREENBELT, Maryland — En una audiencia judicial celebrada el pasado martes 18 de agosto de 2026, el Dr. David M. Morens, de 78 años y residente de la localidad de Chester, Maryland, se declaró culpable ante la corte federal del Distrito de Maryland en Greenbelt por conspiración para defraudar al gobierno de los Estados Unidos y evadir las leyes federales de acceso a la información pública.
El médico e investigador, quien ejerció durante décadas como asesor principal en la Oficina del Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciones (NIAID, por sus siglas en inglés) —entidad perteneciente a los Institutos Nacionales de Salud (NIH)—, admitió su participación en un esquema coordinado para ocultar, desviar y eliminar sistemáticamente registros oficiales en respuesta a las solicitudes presentadas bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA).
El origen de la conspiración y el uso de correos privados
Según el acuerdo de culpabilidad alcanzado con la Fiscalía Federal del Distrito de Maryland, las actuaciones ilícitas comenzaron en abril de 2020, en los momentos más críticos de la emergencia sanitaria global. En ese período, los NIH rescindieron una subvención de investigación titulada «Comprensión del riesgo de aparición del coronavirus en murciélagos», la cual había sido otorgada a una organización sin fines de lucro que mantiene convenios de subcoordinación académica con el Instituto de Virología de Wuhan, en China.
A raíz de la cancelación de dichos fondos y del intenso debate público en torno a los orígenes del SARS-CoV-2, Morens se alió con dos co-conspiradores —un directivo de la entidad receptora de la subvención y un investigador universitario— para intentar influir en la restitución del financiamiento y desacreditar las hipótesis que vinculaban el origen de la pandemia a una fuga de laboratorio.
Conscientes de que sus intercambios de información técnica, estrategias de presión institucional y documentos de trabajo gubernamentales serían objeto de peticiones oficiales de transparencia por parte de periodistas y legisladores, los involucrados acordaron por escrito eludir los servidores informáticos del gobierno. Para tal fin, Morens utilizó su cuenta personal de correo electrónico Gmail en lugar de sus canales institucionales para compartir información confidencial no pública de los NIH, evitar que las comunicaciones quedaran archivadas en los registros gubernamentales de la Administración Nacional de Archivos y Registros (NARA) y evadir el escrutinio exigido por el Ley de Registros Federales.
Gratificaciones ilegales y resolución judicial
El expediente presentado por los fiscales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos también detalla que Morens aceptó gratificaciones ilegales por parte de sus colaboradores a cambio de sus gestiones en los despachos oficiales. Entre las pruebas aceptadas por la defensa figura el envío a su residencia en Maryland de obsequios, tales como botellas de vino de alto valor comercial entregadas en junio de 2020 como retribución por sus actuaciones confidenciales en el organismo.
La investigación penal fue llevada a cabo por agentes de la oficina de campo del Servicio de Inspección General del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS-OIG) en conjunto con el Buró Federal de Investigaciones (FBI). Tras su declaración de culpabilidad registrada el 18 de agosto de 2026, el juez de la causa ratificó que la sentencia definitiva del exfuncionario quedará fijada para el próximo 12 de noviembre de 2026.
Bajo los cargos de conspiración para cometer delitos contra la nación, Morens enfrenta una pena máxima de hasta cinco años de prisión federal, además de posibles sanciones económicas e inhabilitaciones legales. La defensa técnica del científico emitió una breve declaración tras la sesión, señalando que el acusado ha decidido asumir formalmente la responsabilidad de sus actos ante el sistema de justicia.
Más noticias: Caso del Dr.Kibret: entre la excelencia académica y el rigor migratorio



