En la mayoría de los países de América Latina, el Día del Trabajador se conmemora el 1º de mayo. Esta fecha es un feriado nacional que rinde homenaje a las luchas históricas del movimiento obrero mundial por derechos fundamentales, como la jornada laboral de 8 horas.
La elección del 1 de mayo tiene su raíz en los eventos de 1886 en Chicago, Estados Unidos, donde una huelga masiva terminó en la trágica «Revuelta de Haymarket». Los líderes sindicales ejecutados tras estos hechos son conocidos como los Mártires de Chicago.
En 1889, el Congreso Obrero Socialista Internacional de París declaró esta fecha como el día de lucha de la clase trabajadora.
Aunque el origen es el mismo, cada país tiene sus particularidades como marchas y manifestaciones.
Es tradicional que sindicatos y organizaciones sociales realicen marchas en ciudades principales, como Caracas, Bogotá, Buenos Aires o Ciudad de México, para exigir mejores salarios, condiciones dignas y reformas laborales.
En países como Uruguay, es uno de los pocos feriados «irrenunciables» o no laborables; si se trabaja, se debe cobrar doble. En Argentina y México, también es un descanso obligatorio para la mayoría de los sectores.
A diferencia de América Latina, en Estados Unidos y Canadá no se celebra en mayo, sino el primer lunes de septiembre bajo el nombre de Labor Day.
En México se celebró por primera vez de forma masiva en 1913. En Colombia, las centrales obreras suelen movilizarse hacia plazas centrales, como la Plaza de Bolívar en Bogotá y en Paraguay, la primera conmemoración documentada ocurrió en 1913 bajo el impulso de los primeros sindicatos.
Hoy en día, las marchas en la región no solo piden mejores salarios, sino que incluyen demandas por la reducción de la jornada laboral (como el proyecto de 40 horas en Chile) y el fin de la informalidad laboral, que afecta a 6 de cada 10 trabajadores en algunos países. SPLL
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