De Sant Pere de Ribes al corazón de California. Aitana Bonmatí expande su campus oficial al otro lado del mundo y exporta su ADN a la mayor potencia del fútbol femenino mundial para cimentar su transición hacia la gestión y la toma de decisiones ejecutivas fuera de los terrenos de juego.
Con sedes en las ciudades de San Diego y Los Ángeles, la tres veces Balón de Oro desembarca en territorio estadounidense con un plan estratégico que busca internacionalizar el fútbol y consolidar su marca como el referente global de la igualdad de género.
«Más que una perspectiva de negocio es poder llevar el campus de mi pueblo al otro lado del mundo y en un país pionero en el fútbol femenino», explica Bonmatí en una entrevista con EFE.
El proyecto debutó esta semana en California colgando el cartel de completo con sesiones de entrenamiento intensivo basadas en el componente técnico-táctico característico del fútbol español y el desarrollo integral de jóvenes promesas que ven en Bonmatí un espejo en el que verse reflejadas.
Con un enfoque inclusivo para niños y niñas de diversas edades, la centrocampista del FC Barcelona y de la selección española destaca el impacto cultural de una marca que naturaliza en las nuevas generaciones tener referentes femeninas en el fútbol.
«Eso es lo que esperamos, igual que yo cuando era pequeña tenía ídolos masculinos, que también tengan ídolos femeninos. Es brutal y creo que de eso trata la igualdad», agrega.
El campus busca fusionar la potencia física de la liga femenina estadounidense (NWSL, en inglés) con la escuela española para crear una sinergia de alto rendimiento.
«Aquí (en Estados Unidos) se trabaja mucho más el físico por lo que vemos por los equipos de la Liga estadounidense y también en la selección. Y en España es mucho más técnico-táctico», analiza la futbolista de 28 años, concluyendo que el objetivo final de su marca es «aprender unos de otros».
La marca Aitana fuera de la cancha
Con esta incursión en California, su marca se expande con una mirada que trasciende el balón y que apunta hacia un horizonte profesional con nombre propio.
Su viaje por Estados Unidos responde a la continuación de un camino de aprendizaje e internacionalización que ya tuvo una parada clave en México, donde la futbolista comenzó a sembrar las bases de lo que será su vida más allá de los terrenos de juego.
«Soy una persona de retos y no sólo en el campo, sino fuera también, porque eso me mueve y me hace crecer. No me gusta hacer las cosas porque sí, siempre tienen un porqué y un para qué», indica la catalana.
Esa misma ambición llevó a la estrella a irrumpir en los platós de televisión como comentarista en un Mundial masculino, una experiencia que define de enriquecedora, pero que evidencia una realidad ineludible: aunque las mujeres se abren paso poco a poco en espacios masculinizados, consolidar esa presencia sigue siendo una tarea titánica.
«Me llena más saber que estamos para aprender, no tanto yo de ellos y ellas, y tanto ellos y ellas de mí», reflexiona la jugadora sobre un reto que no sólo busca romper techos de cristal en los medios de comunicación, sino también normalizar el liderazgo y la opinión experta de las mujeres en el ámbito del deporte.
Su debut como analista en medios de comunicación confirma una hoja de ruta diseñada para liderar la industria del deporte del futuro. «Puede ser un principio», concluyó. EFE
Más noticias: Avanzan labores de asistencia en Venezuela


