Declaraciones durante una reunión de la Asamblea General de la ONU sobre Cuba
MISIÓN DE EE. UU. ANTE LAS NACIONES UNIDAS
27 DE OCTUBRE DE 2026
EMBAJADOR MIKE WALTZ
REPRESENTANTE DE EE. UU. ANTE LAS NACIONES UNIDAS
NUEVA YORK (NUEVA YORK)
DECLARACIONES PRONUNCIADAS
Gracias, Sr. Presidente.
Colegas, en 1979, el entonces presidente Reagan advirtió al pueblo cubano. Les advirtió. Dijo: “Su supuesta sociedad comunista y sin clases dará lugar a una élite considerable con numerosos privilegios especiales, y ya han surgido”.
Al año siguiente, se dirigió de nuevo directamente al pueblo cubano, diciéndoles que desde 1959, se les ha pedido una y otra y otra vez que se sacrifiquen, que hagan un sacrificio tras otro, y les preguntó, ¿para qué?
Colegas, durante 67 años, el régimen cubano ha estado diciendo al mundo que ha descubierto algún tipo de excepción a esa regla, pero la realidad es que, cuando Fidel Castro se hizo con el poder, confiscó negocios, granjas, fábricas, viviendas y los ahorros de generaciones de cubanos trabajadores. Se apropiaron de miles de millones en riqueza, robados al pueblo en un instante.
Y luego, cuando Castro envió a miles de personas homosexuales, cristianos, afrocubanos y otros a campos de concentración, fue el régimen quien les despojó de sus bienes y se benefició de sus trabajos forzados.
Desde entonces La Habana quiere hacerles creer que todo en Cuba simplemente ha desaparecido. Pues bien, nosotros lo sabemos; sabemos a dónde ha ido a parar, y hoy estamos aquí para compartirlo con el mundo.
Espero que todos, Sr. Presidente, estén escuchando a la delegación en este momento. Imagínese lo que ocurre cuando alguien formula preguntas; imagínese lo que ocurre cuando alguien formula estas preguntas en La Habana, y no en una sala llena de embajadores y cámaras. Imagínese lo que les ocurre a esas personas si esta es la intimidación y la perturbación que observamos…
Su Excelencia, sé que no le gusta oír esto, pero esto es Estados Unidos, amigo mío. Esto son las Naciones Unidas. Esto no es su dictadura comunista. No puede silenciarme, ni puede silenciar a mis colegas…
Sr. Presidente, el artículo 71 es muy claro. Se lo leeré a nuestros colegas aquí presentes. Dice: “El representante que plantee una cuestión de orden no podrá, no podrá, tratar el fondo de la cuestión”. La realidad es que no le gusta el contenido de lo que está escuchando. No le gustan las verdades incómodas. Y puede venir e intimidar todo lo que quiera…
Sr. Presidente, esta persona debe alejarse de esta tribuna. No va a intimidarme en los Estados Unidos de América como intenta intimidar a los presos políticos…
Y yo soy el representante de los Estados Unidos de América. Retroceda. Retroceda, Embajador. Aléjese. Esto no es La Habana. No va a intimidarme. ¿Entiende con quién está tratando? Esto es Estados Unidos. Retroceda. La norma es clara. Este es el contenido del discurso. No hay cuestiones de procedimiento… Puede traer a quien quiera. Por favor, siéntese. Siéntese…
Gracias, Sr. Presidente. Una vez más, espero que todos estén escuchando. Espero que todos hayan sido testigos de esto hoy. Esto ocurre en una sala de un país libre, con cámaras, con embajadores, con diplomáticos. Imaginen lo que ocurre si se atreven a alzar la voz bajo el puño de hierro de este régimen. Imaginen lo que ocurre cuando nadie está mirando.
Recientemente hemos acogido aquí a presos políticos recién liberados, y esta delegación de supuestos diplomáticos intentó intimidarlos, grabarlos y acosarlos. Si esto ocurre aquí, ¿se imaginan lo que ocurre allí?
Y gracias, Sr. Presidente, por su objetividad. Solo para que conste, el artículo 71 es muy claro. Tal y como acabo de intentar leer, dice: “El representante que plantee una cuestión de orden”, como acaba de intentar hacer la delegación cubana, “no podrá, no podrá, tratar el fondo de la cuestión”.
Sé que no le gusta escuchar estas duras verdades, pero hablo por el pueblo cubano. Y desde 1959, este Gobierno de La Habana quiere hacerles creer que todo en Cuba simplemente ha desaparecido; que ellos son las víctimas; que la culpa es de otros.
Pues bien, sabemos a dónde han ido a parar todos esos miles de millones de activos y riqueza del pueblo cubano. Y se lo vamos a mostrar hoy al mundo, y a todos ustedes, mientras deliberan sobre esta votación.
Hace poco más de un año, unos valientes periodistas de investigación del [diario] The Miami Herald tuvieron acceso a los historiales financieros secretos del propio conglomerado militar del régimen cubano, denominado GAESA. Revelaron miles de millones en beneficios, miles de millones en activos en el extranjero, miles de millones en efectivo: 18.000 millones de dólares, de hecho; 14.000 millones en efectivo, para ser exactos.
Y, para ponerlo en contexto, esa cantidad de dinero bastaría para pagar el sueldo de todos y cada uno de los cubanos durante dos años seguidos, o para abastecer todas y cada una de las farmacias cubanas durante más de 40 años. Es suficiente para comprar 2.000 millones de galones de gasolina y 900 millones de sacos de arroz.
Mientras tanto, las élites del régimen ganan miles de millones más enviando a médicos y enfermeros contra su voluntad a todo el mundo, quedándose con sus salarios y amenazando a sus familias si se niegan a obedecer.
Y ahora la familia Castro vuelve a hacerlo, embolsándose los sueldos de los cubanos enviados a combatir al extranjero, y todo ello mientras la ayuda humanitaria, los alimentos, el arroz y los medicamentos llegan a montones en barco desde los países que les enumeraré hoy. Llega a los puertos cubanos, pero muy, muy poco, si es que llega algo, llega realmente a la población. Por eso, las estanterías siguen vacías. Millones de cubanos viven a oscuras. Puede que se anuncie que los hospitales son gratuitos, pero de lo que carecen es de medicamentos. El combustible para los cubanos de a pie es tan escaso y caro como el caviar.
Y La Habana acude cada año a esta asamblea con la misma explicación: que el dinero nunca existió, que los medicamentos se esfumaron, que el combustible nunca llegó.
Bien, colegas, recuerdo lo suficiente de la clase de física del instituto como para saber que las cosas no desaparecen sin más; se las han llevado. Los miles de millones de GAESA. Los salarios robados a los trabajadores. El combustible. Los medicamentos. Los alimentos.
Así pues, hoy tengo una pregunta sencilla para el mundo que todos ustedes deberían plantearse: ¿Dónde ha ido a parar todo eso?
Pues bien, hemos traído algunas fotos para mostrar a dónde fue a parar parte de ello. La advertencia de Reagan sobre las élites cubanas corruptas sigue siendo válida, y todo comenzó hace muchas décadas. Empecemos por los dos Rolex que Castro lucía con orgullo. Están viendo al gran revolucionario. ¿Qué lleva en la muñeca? Dos relojes Rolex que, al cambio actual, valen 40.000 dólares. Según las propias estadísticas del régimen, eso equivaldría a 55 años de un salario promedio cubano.
Esto no empezó solo con Castro. Este es el actual presidente cubano, también lleva un Rolex puesto…
Señor Ministro de Relaciones Exteriores, así es como va a funcionar esto. Cada vez que me interrumpa y me impida ejercer mi derecho a dirigirme aquí al mundo para poner de manifiesto su corrupción y sus malversaciones, cada vez que me interrumpa, yo simplemente seguiré explicando lo corrupto que es este régimen, y lo haré un poco más despacio.
A continuación, tenemos, una vez más, al actual presidente de Cuba, mientras el pueblo pasa hambre, luciendo otro reloj de lujo.
Colegas, de alguna manera, este supuesto entre comillas -bloqueo- que no existe, este embargo, supongo, no se aplica a los artículos de lujo. De alguna manera, estos llegan a manos de las élites del régimen cubano. Tengo más fotografías. Tengo más fotografías del actual presidente luciendo corbatas de Hermès, utilizando plumas Montblanc y con un vestuario propio de alto nivel que haría sonrojar a la alta sociedad neoyorquina. Y se pasa el día culpando al capitalismo de la miseria de su país, aunque se aprovecha de él sin reparos.
No se trata solo de relojes, colegas, sino también de un vasto imperio inmobiliario. Echemos un vistazo aquí. Se trata de Nave Pilar, el exclusivo refugio costero de la familia Castro en Varadero. Pueden buscarlo. Pueden encontrarlo en Internet. Es bastante bonito. Cuenta con 14.000 metros cuadrados de terreno, piscinas, suelos de mármol, un embarcadero privado, un gimnasio, una sauna y jacuzzis.
Sigamos adelante. Este es el complejo residencial de la familia Castro. Este cuenta con seis dormitorios, una piscina de 20 metros y carpintería a medida. Escuchen esto quienes se preocupan por el medioambiente: está fabricada con cedro importado de la selva amazónica brasileña.
Pero, colegas, ni siquiera 20 viviendas ni todas estas lujosas propiedades son suficientes. ¿Por qué conformarse con mansiones junto al mar cuando se puede tener una isla privada? Así es. La familia Castro tiene su propia isla privada, Cayo Piedra. Una vez más, pueden encontrarla si simplemente la buscan. Miren más allá de sus argumentos habituales.
Echen un vistazo a este lugar: una marina privada, un yate, un restaurante flotante, lujosas habitaciones para huéspedes, una piscina e incluso una laguna para delfines domesticados. Se encuentra justo al otro lado de Cuba, en la parte sur de la isla. Por cierto, tienen otra isla con animales exóticos. Búsquenlo. Ofrece safaris, animales y excursiones para visitantes de todo el mundo.
De alguna manera, mientras el pueblo cubano permanece a oscuras, todas estas viviendas de lujo tienen electricidad. ¿Cómo es eso? ¿Y a qué se debe?
Pero sigamos con el tema… Si se preguntan dónde ha ido a parar todo el dinero, aquí tienen al nieto de Fidel, Sandro Castro, mostrando fajos de billetes en su propio Instagram.
Y cuando la familia Castro se cansa de hacer alarde de su riqueza en el país, se lleva el espectáculo de gira. Aquí está su hijo Antonio de vacaciones en el Mediterráneo. Parece estar muy a gusto. Quizá en Saint-Tropez, en el sur de Francia. Recorriendo las islas en un yate de lujo de 50 metros.
Pero cuando unos periodistas turcos intentaron fotografiar al gran príncipe comunista mientras se divertía, sus guardaespaldas atacaron a los periodistas. ¿Qué tenía que ocultar? Bueno, colegas, si tienen alguna idea… ¿Tienen idea de lo que cuesta abastecer de combustible a uno de estos yates? ¿Cuántas viviendas? ¿Cuántos hospitales? ¿Cuántas escuelas, por las que todos ustedes se han lamentado hoy, podrían abastecerse con los 50.000 galones de combustible que se necesitan para un yate como este? 15.000 galones solo para un depósito de gasóleo.
De alguna manera, colegas, el régimen nunca consigue combustible suficiente para las ambulancias cubanas. Nunca consigue combustible suficiente para los autobuses cubanos. Pero cuando la familia Castro, las élites que se sientan a esa mesa, quieren salir a navegar en yate, de repente, no hay ningún problema.
Pues bien, aquí tenemos a otro más, Tony Castro. Así pues, esta es toda la familia, esta cleptocracia. El nieto de Fidel y el hijo de Antonio: toda una tradición familiar. El abuelo confisca la propiedad privada de la gente trabajadora. El padre se va de vacaciones a bordo de un superyate, y el hijo hace exactamente lo mismo. Tres generaciones de sacrificio revolucionario para todos ustedes.
Y aquí tienen más ejemplos del estilo de vida de Tony. No solo estuvo en Madrid, sino que aquí le vemos conduciendo un BMW, un coche de lujo.
Colegas, por supuesto, no hay nada de malo en viajar por el mundo, disfrutar de la playa o conducir un coche de lujo… a menos que su familia lleve casi siete décadas negando esas mismas oportunidades a todos los demás.
Piensen, pues, en la hipocresía. Millones de cubanos han arriesgado sus vidas para escapar de esa isla, muchos de ellos en balsas a través del estrecho de Florida, y mientras los cubanos de a pie se han esforzado por marcharse, los nietos de Castro han estado decidiendo dónde pasar sus próximas vacaciones en Europa, en qué yate de lujo navegar, en qué residencia privada alojarse o, tal vez, si visitar su isla privada. Esa es la dificultad de sus vidas, sobre todo si uno puede disfrutar de bolsos Montblanc y de la compañía de actrices famosas como el hijastro de Díaz-Canel, Manuel Anido Cuesta.
O si uno puede viajar con pasaporte diplomático a donde le plazca, como la nieta de Fidel, Vilma Rodríguez Castro. Aquí la vemos disfrutando de uno de sus numerosos viajes al extranjero, que la han llevado a la Costa del Sol en Europa y por toda Latinoamérica. Y aquí la vemos en un hotel de lujo.
Colegas, colegas, podría seguir así todo el día. Más viviendas de lujo, más accesorios de diseño, más vacaciones fastuosas. Pero espero que se hagan una idea. El régimen le dice al mundo que Cuba no tiene nada, que todo simplemente se ha esfumado, pero a quienes dirigen Cuba nunca parece faltarles nada, ¿verdad?
Y recuerden, no se trata de los descendientes de los emprendedores cubanos, arduos trabajadores, que crearon negocios prósperos y tal vez los transmitieron de generación en generación. Se trata de los descendientes de aquellos que confiscaron las propiedades y los negocios ajenos, los mismos que inculcaron a generaciones de cubanos que la riqueza privada era inmoral.
Justo la semana pasada, organizamos un acto aquí mismo, en las Naciones Unidas. Escuchamos a expertos cuyas investigaciones revelaron que los médicos y enfermeros que Cuba envía por todo el mundo no reciben ningún pago a título personal. El dinero va a parar al régimen.
También escuchamos a José Daniel Ferrer, quien pasó años en prisiones cubanas por plantarle cara al régimen, por atreverse a alzar la voz. Hoy han podido ver una muestra de lo que eso conlleva.
También escuchamos a Luis Manuel Otero Alcántara, que pasó cinco años entre rejas. ¿Saben por qué? Escribió una canción. Es artista. Literalmente, escribió una canción que no gustó al régimen. Así que piensen en ello.
Hoy, estimados colegas, más de 800 presos políticos siguen languideciendo en las cárceles cubanas. Se trata de artistas, sacerdotes, estudiantes, madres y padres corrientes, personas cuyo único delito fue exigir o incluso insinuar, o simplemente cantar sobre libertades que muchos de nosotros, francamente, damos por sentadas aquí.
Y en Cuba, se puede pasar cinco años en prisión por dedicarse al arte, mientras que los nietos de quienes gobiernan el país pueden hacer alarde de fajos de billetes en sus perfiles de redes sociales y, al mismo tiempo, crear vídeos generados por IA en los que se burlan de los presos políticos recién liberados.
Así pues, estimados colegas, quienes tienen la suerte de evitar la cárcel siguen viviendo, evidentemente, en condiciones similares a las de una prisión en esa isla, con precios desorbitados para todo y estanterías vacías. Y rara vez tienen electricidad ni siquiera para mantener en funcionamiento sus frigoríficos o encender la luz.
Pero hemos visto quiénes sí tienen poder: las élites.
No se fíen solo de mi palabra. Busquen Cuba Libre: The Oppression that Havana Hides (Cuba Libre: La opresión que La Habana oculta). Vean el testimonio de estos presos políticos. Observen cómo esta supuesta delegación de diplomáticos intenta grabarlos, intimidarlos y acosarlos. Y solo les pido que reflexionen sobre esto: si el régimen no tiene nada que ocultar, ¿por qué hicieron eso precisamente aquí, en este mismo edificio? Y hoy, intentando hacer lo mismo, pero conmigo no va a funcionar.
Por lo tanto, tengo una pregunta para la delegación cubana y para el régimen: ¿De qué tienen tanto miedo? ¿De qué tienen tanto miedo?
Colegas, estos matones les están pidiendo su voto, y les están pidiendo su voto…
Esta es la mentira, Sr. Presidente. Esta es la mentira que les pido a todos que analicen con detenimiento. No existe ningún bloqueo. Un bloqueo es un cordón de buques militares alrededor de una isla. No existe. No existe. Y si existiera, permítanme preguntarles lo siguiente: ¿cómo es posible que, solo en los primeros ocho meses, ocho meses, de este año, 2026, las empresas estadounidenses hayan exportado más de 876 millones de dólares en mercancías a Cuba? Soy de Florida, amigos míos. Veo los barcos zarpar de los puertos. Incluidos, por cierto, 230 millones de dólares en combustible para empresas privadas cubanas que cumplen los requisitos. ¿Cómo es posible que Estados Unidos se haya convertido en el mayor proveedor de combustible, el mayor, sin duda, del sector privado cubano, por pequeño que sea, mientras La Habana le dice al mundo que Estados Unidos no permite la entrada de combustible? Esa es la mentira, Sr. Presidente.
Permítanme preguntarles esto, colegas, ya que muchos de ustedes se encuentran aquí en la sala: ¿cómo es posible que Belice, Canadá, Chile, China, Colombia, México, Rusia, España, Uruguay, la Unión Europea, CARICOM y la propia ONU y sus agencias hayan realizado envíos a Cuba en los últimos meses si existe un bloqueo que no permite que nada entre ni salga? Es una mentira. Esa es la mentira. Si queremos hablar de cuestiones de orden, Sr. Presidente.
Colegas, no existe ningún bloqueo. Permítanme, pues, concluir por donde he comenzado. Las cosas no desaparecen sin más. La riqueza de todo un país no se esfuma ni se evapora sin más. Sus bienes confiscados no se han esfumado sin más. Los salarios de sus médicos no han dejado de existir sin más.
Pero ahora sabemos dónde se encuentra. Se encuentra en los miles de millones documentados en las cuentas financieras secretas de GAESA que ahora han quedado al descubierto ante el mundo. Ahí es donde se encuentra la riqueza del pueblo cubano. Su riqueza simplemente ha cambiado de manos: de las suyas, mientras pasan hambre, a las de las élites, que viven una vida de lujo.
Por lo tanto, cuando La Habana les pida su voto, quiero que recuerden lo que han visto aquí hoy; esto quedará constancia para que toda la historia lo vea.
Mi mensaje a La Habana es sencillo: liberen a los presos, dejen de explotar a su propio pueblo, expliquen al pueblo cubano y al mundo a dónde ha ido a parar el dinero. A mis colegas embajadores les digo: no concedan a La Habana otra victoria propagandística. No presten sus votos al abuso contra el pueblo cubano. E incluso ahora, el régimen ha recurrido a una mentira absoluta y rotunda al afirmar que Estados Unidos está amenazando a los países con represalias por su voto. Son ellos quienes están amenazando a los países con represalias respecto a este voto.
En definitiva, simplemente tienen miedo, y temen a la verdad. Cada año, este régimen corrupto utiliza esta votación y este órgano para luego volver y mentir al pueblo cubano diciéndole que el mundo está de su parte. Ustedes están participando en ello. Son cómplices.
Colegas, la historia les observa. No se pongan del lado de este régimen. Voten “no” a esta resolución y pónganse del lado del pueblo cubano. Gracias, Sr. Presidente.
Para ver el texto original, ir a: https://usun.usmission.gov/remarks-at-a-un-general-assembly-meeting-on-cuba/
Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.
Tomado fielmente del portal oficial del Departamento de Estado de EE.UU
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