En una operación militar sin precedentes, el gobierno de los Estados Unidos anunció el pasado viernes, el abatimiento de Héctor Rustherford Guerrero Flores, alias «Niño Guerrero», máximo líder de la organización criminal transnacional «Tren de Aragua». El golpe comando se llevó a cabo mediante un ataque coordinado entre el Comando Sur estadounidense y las Fuerzas Armadas de Venezuela en una zona minera del estado Bolívar.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, confirmó la noticia a través de sus canales oficiales, calificando el despliegue como un «ataque cinético rápido y letal». «Bajo mis órdenes, el Comando Sur ejecutó con éxito la baja de Niño Guerrero, el infame líder del Tren de Aragua, una de las organizaciones terroristas más sanguinarias del planeta», aseveró el mandatario. Por su parte, la Cámara de Representantes estadounidense celebró el éxito de la incursión terrestre.
Cooperación binacional bajo nueva administración
Por el lado de Venezuela, el ejecutivo liderado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez —quien asumió funciones tras la captura de Nicolás Maduro hace cinco meses—, ratificó los detalles del enfrentamiento. Caracas confirmó que el operativo contó con un estrecho intercambio de información de inteligencia bilateral y el uso de apoyo tecnológico especializado de última generación para neutralizar los refugios de la banda delictiva.
El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, precisó que la incursión asestó un golpe fulminante a un complejo de la banda fuertemente armado en la región minera. Paralelamente, el gobierno difundió un breve metraje aéreo que muestra el instante preciso del bombardeo táctico sobre la base de operaciones clandestina del grupo.
El fin de un imperio criminal continental
Héctor «Niño Guerrero» Flores, de 42 años de edad, se había convertido en uno de los prófugos más buscados de Sudamérica tras escapar de la prisión de Tocorón en 2023. Desde julio de 2025, la administración estadounidense había catalogado al Tren de Aragua como una Organización Terrorista Extranjera, ofreciendo una recompensa internacional de hasta 5 millones de dólares por datos que guiaran a su paradero.
Washington acusaba formalmente a Guerrero de expandir una red carcelaria local hacia un peligroso consorcio criminal con presencia en múltiples países de América Latina y ciudades de EE.UU., operando delitos de narcotráfico, extorsión, homicidios y trata de personas. Con este operativo, las autoridades aseguran haber dejado descabezada la estructura financiera y operativa de la banda armada.


