Lo que comenzó como una exhibición de fuerza y el regreso triunfal de una estrella, terminó en silencio absoluto para la caseta de Baltimore. En un encuentro de alta tensión, los Royals de Kansas City rompieron una racha de ocho derrotas al vencer 6-5 a los Orioles, aprovechando un colapso en el último suspiro que dejó a los visitantes con las manos vacías.
El despertar del bate
La nota alta para los Orioles fue, sin duda, la demostración de fuerza joven. En la segunda entrada, Coby Mayo recordó por qué es el futuro del equipo al conectar un cuadrangular solitario que viajó 439 pies.
Sin embargo, el momento que todos esperaban ocurrió en la octava: Adley Rutschman, en su primer juego tras salir de la lista de lesionados, conectó un vuelacercas que puso a Baltimore momentáneamente arriba en la pizarra. Parecía el guion perfecto para una victoria necesaria, pero el destino tenía otros planes.
Fuga de gas en el bullpen
El «poder» mostrado en las entradas previas se quedó «sin cierre» cuando llegó la novena. La defensiva y el relevo de los Orioles se desmoronaron en el momento más crítico. Con Maikel García acechando desde la tercera base, un lanzamiento descontrolado (wild pitch) de Ryan Helsley superó al receptor, permitiendo que la carrera del gane cruzara el plato sin resistencia.
Puntos clave:
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Regreso agridulce: Rutschman cumplió con el bate, pero el equipo no pudo respaldar su esfuerzo.
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Lección aprendida: La falta de ejecución en el cierre sigue siendo el talón de Aquiles en esta gira.
Cierre de serie
Baltimore tendrá que olvidar rápido esta pesadilla. Hoy mismo, en el último de la serie, Chris Bassitt subirá a la lomita con la misión de evitar la barrida y demostrar que los Orioles pueden cerrar lo que sus bates comienzan.
Tomado de: www.mlb.com


