Durante las últimas tres décadas del siglo XX y la primera década del siglo XXI, se llevó a cabo una migración masiva de mexicanos hacia Estados Unidos, generándose la percepción errónea de que todos los migrantes indocumentados son mexicanos. Nada más alejado de la realidad, la mayoría de los mexicanos nacidos en México que ahora residen en Estados Unidos son ciudadanos o residentes documentados. Existen alrededor de 12 millones de personas indocumentadas en Estados Unidos, de las cuales aproximadamente 5.2 millones son mexicanos y los otros 6.8 millones llegaron de todas las regiones del mundo a través de los puertos marítimos, los aeropuertos internacionales y en menor escala por la frontera con México. Esto significa que la mayoría de las personas indocumentadas en este país no son mexicanas, pero no se les señala porque su apariencia física es diferente.
En el periodo 2005-2010, de acuerdo al Pew Hispanic Center, regresaron a México alrededor de 1.4 millones de mexicanos. En 2014, la Patrulla Fronteriza detuvo a más migrantes no mexicanos (257,473) que a migrantes mexicanos (229,178), estadística que afirma que la migración masiva de mexicanos hacia Estados Unidos llegó a su fin desde 2011 y el balance de la migración entre nuevos migrantes y los de retorno a México ha sido cero.
En la actualidad, el mayor número de migrantes que llegan a Estados Unidos vienen de Asia, pero la economía agrícola y varios servicios no les son atractivos, por lo que en cuanto la economía estadounidense vuelva a crecer de manera sostenida, demandará migrantes latinoamericanos que no podrán venir ya de México, pero que tendrán a México como país de tránsito. Debido a esta situación, está en el interés de Estados Unidos de alcanzar un acuerdo migratorio con México para garantizar que la migración de trabajadores temporales se realice de manera ordenada, legal y humana en beneficio de todas las partes.
De acuerdo al Center for American Progress, en 2013 existían alrededor de 154 millones de trabajadores en activo en Estados Unidos, un 38 por ciento son de la generación baby boom (1946-1964), la cual ya inició el retiro que concluirá en unos 3 lustros. Esto representa un reto enorme para el sistema de pensiones de Estados Unidos, por ello el interés nacional de garantizar que la reposición de esos puestos de trabajo se haga con trabajadores capacitados y más productivos, siendo candidatos mexicanos y mexicoamericanos. México y los mexicanos, hoy no son parte de los problemas de Estados Unidos, sino parte de las posibles soluciones. Entre estos mexicanos se encuentran personas altamente calificadas que contribuyen a la economía en todos los sectores; el 12 por ciento de los pequeños negocios de inmigrantes son de mexicanos. Por ello, es injusto que siga presente el estereotipo que equipara errónea e injustamente a los migrantes indocumentados con mexicanos. Alinear la actual situación de la migración mexicana y sus contribuciones a Estados Unidos con la realidad, no debería ser únicamente un interés de México, sino también de Estados Unidos porque este país más temprano que tarde, va a demandar nuevamente trabajadores temporales que no estarán disponibles en su territorio.
23 de abril de 2026
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