Erick A. Oribio Quintana

Este premio es una recompensa a más de 20 años de servicio

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Con carisma y sentido de la oportunidad, Erick Oribio ha sabido capitalizar una carrera que hoy en día se ve recompensada no sólo por la popularidad como miembro importante de la comunidad hispana en el estado de Maryland, sino también por el reconocimiento de quienes ven desde lejos y con un prisma más objetivo el trabajo de integración y desarrollo de la calidad de vida de las minorías que ha alcanzado este sector en los últimos 15 años. Ello se evidencia, en el otorgamiento reciente del College Success Scholars Service to Society Award, un galardón que da este programa de la Universidad de Maryland a quienes exhiban un rendimiento probado a favor de la sociedad. El fundador y cabeza de Latin Opinion LLC, afirmó sentirse muy orgulloso de la posición alcanzada, que promete será una plataforma para ir por más.

 ¿Qué ha significado para usted a nivel personal y profesional recibir este premio?

Significa el reconocimiento más importante que haya recibido en mi carrera, por su contenido social. Después de ser notificado sobre este honor me llené de alegría, sobre todo al conocer el mecanismo que utilizan ellos para seleccionar al ganador, que no se basa en nominaciones de terceras personas sino en la observación y evaluación de un jurado calificador a las personas cuya contribución a su comunidad ha tenido mayores méritos cada año.

Ésto es una recompensa a más de 20 años de servicio tanto desde el sector oficial como del privado, y tengo que decir que este reconocimiento no es solo mío sino de todas las personas que desde el inicio me han ayudado, que han participado, cooperado, aportado y creído en lo que uno hace, en especial nuestros clientes, el staff de Latin Opinion, nuestras familias y nuestros amigos.

¿En estos 20 años de labor social cuáles han sido para usted los eventos más satisfactorios?

Haber trabajado al frente del desarrollo, en campañas publicitarias y educación sobre el sistema de votación bilingüe que se implementó en Maryland en 2002. Sin lugar a dudas que fue un proyecto de alto beneficio del cual hoy en día estamos viendo los resultados. Igualmente, me siento muy orgulloso de haber coordinado todas las actividades y estrategias hispanas en Maryland en el censo del 2000, y también con excelentes aportes a la sociedad; así mismo, haberme desempeñado como enlace hispano del ejecutivo del condado; haber sido pionero en radio comunitaria para gobiernos regionales, que hoy en día ya han proliferado, así como la labor que venimos haciendo en Latin Opinion en los últimos 13 años.

¿Cómo llegó a EE. UU?

Salí de Venezuela en 1993, después de dirigir mi propia compañía SPV Protocol que ofrecía servicios protocolares a embajadas y corporaciones, con destino a Puerto Rico con el propósito de trabajar con una empresa de espectáculos. Allí conocí a una empresa norteamericana que bajo una falsa promesa de trabajo y visa determinó mi llegada a Baltimore en el verano del 1994, para encontrarme con la dura realidad de que no había ninguna de las dos cosas.

Cuando ya había decidido regresar a mi país conocí lo que hoy en día es el Esperanza Center antes Apostolado Hispano de Baltimore, donde había una venezolana, Jermin Laviera, quien hoy en día sigue trabajando en el mismo lugar y seguimos siendo grandes amigos, y ella me llamó y me dijo “te tengo trabajo y casa”.

Me quedé sin imaginar lo difícil que sería estar indocumentado en este país y me tocó enfrentarme con la dura realidad; los trabajos que conseguí inicialmente eran pintando casas, camarero, bartender y DJ, mientras paralelamente estudiaba inglés. Mi principal temor era que muriera alguien de mi familia muy cercano a mí natal Venezuela, y me preguntaba qué haría en un caso como ese.

¿Cómo pasó de ser un inmigrante indocumentado a empresario de la comunicación?

Una vez que logré regularizar mi estatus migratorio, pude producir y poner al aire el primer programa de radio en español en Baltimore, llamado Impacto Latino. Lo transmitía la cadena CBS a través de una estación AM que era multiétnica y ofrecía una hora de programa a todas las diferentes culturas presentes en USA.

Estuve esperando durante un año por ese espacio mientras formalizaba mi estatus migratorio. Paradójicamente, una vez que tuve el programa supe que nunca necesité el estatus, que no tuvo nada que ver por ningún lado con mi logro, desmintiendo toda la información que había recibido hasta entonces de quienes insistían en que no se podía hacer sin tener estatus legal en el país. De allí mi mensaje para los inmigrantes: que No significa Sí; que las claves del éxito son la perseverancia y la persistencia, y siempre dirigirse a las fuentes oficiales y primarias, nunca a fuentes de segunda mano.

¿Cómo comenzó su carrera en la administración pública en EE.UU?

Cuando el programa alcanzó un año al aire, la empresa Mega Communication, que compró dos estaciones de radio en Washington DC cuyas señales llegaban a Baltimore, me hizo una oferta de trabajo muy tentadora para que fuera su representante de ventas y promociones en relaciones públicas en esta ciudad. Esto me permitió conocer a mucha gente, y en el año 2000 ya me había separado de esa empresa, a quien mucho le agradezco en la persona del venezolano Elio Aguilar por haberme brindado su entera confianza, y comencé a trabajar en un proyecto con un periódico en español de Virginia que trajimos a Baltimore llamado El Hispano, propiedad del también venezolano Jhonny Simanca, quien me dio la oportunidad de dirigirlo con bastante éxito.

Paralelamente a eso, se abrió una posición en la Oficina del Gobernador de Maryland para el Census 2000, donde necesitaban a una persona que manejara las relaciones con la comunidad hispana, la prensa y todas las campañas de publicidad. Yo apliqué y fui seleccionado. Al concluir el censo meses después y tras ser evaluado mi desempeño, me nombraron Enlace Internacional Latino e Intergubernamental de la Secretaría de Estado de Maryland, lo que debo especialmente a mis habilidades adquiridas en Venezuela y pulidas en EE.UU sobre protocolo y relaciones públicas, aunado a los principios y valores morales que me inculcaron mis padres.

¿Cómo surgió el proyecto de Latin Opinion?

Me considero un comunicador natural a pesar de no haber podido ingresar a una escuela de comunicación social en dos intentos. Pese a ello, mi primer contacto profesional con los medios de comunicación fue con el locutor Rafaél Fidia Escalona, conocido como el creador del término musical “salsa”, de quien recibí mis primeras clases de locución en el Sindicato de Empleados de Radio y Televisión en Venezuela. Esa chispa condujo a mi programa de radio en Baltimore, que a su vez condujo a la dirección por un corto tiempo del periódico El Hispano.

Para 2004 ya no trabajaba para la gobernación sino como Enlace Latino / Hispano para el Ejecutivo del Condado Prince George’s, y en esa época opté por una actividad extra, siendo así como fundé el periódico que inicialmente se llamó Opinión Latina.

¿Qué le hizo pensar entonces que estaban dadas las condiciones para crear un periódico latino en Baltimore?

El vacío que había, aunado a mi pasión por comunicar y transmitir contenido social productivo en términos de crecimiento de la comunidad hispana dentro de la sociedad norteamericana. La primera edición salió en 2004 en sociedad con Carlos Cruz, empresario salvadoreño muy conocido en Baltimore, quien luego de un año muy duro y sin ganancias decidió no continuar el proyecto. Ese primer año fue muy desgastante desde el punto de vista financiero y laboral dado que entonces el poder de compra de los latinos era totalmente ignorado y no recibíamos pauta publicitaria. Al continuar solo se me ocurrió la idea de invertir el nombre a Latin Opinion, en inglés, cambio que se vio reflejado en la edición de julio de 2005.

¿Cuáles cree que han sido los principales logros de la comunidad latina en la región?

El mayor avance para la comunidad hispana de Maryland se gestó en 2002 con la participación en elecciones primarias para el congreso estatal de los diputados Ana Sol Gutiérrez y Víctor Ramírez, quienes posteriormente fueron electos en las elecciones generales, por los condados de Montgomery y Prince George’s respectivamente. A ellos les siguió Joseline Peña-Melnyk y una escalada de líderes políticos hasta alcanzar el escenario actual, en el que contamos con nuevos diputados, concejales, jueces, alcaldes y un senador.

Este proceso, sin lugar a dudas, ha sido lo más relevante que ha determinado grandes transformaciones, como la latente generación de relevo perfectamente bilingüe que existe en las aulas de escuelas y universidades hoy día. Hay que concientizar que la única manera de cambiar leyes y tener cambios sustanciales para el beneficio de las minorías, en áreas fundamentales como educación, salud, empleo, negocio, vivienda, transporte, terrorismo, etc, es con la participación electoral.

¿Y en su opinión cuál sería el elemento más perturbador para el avance de la comunidad hispana?

El peor enemigo de los avances de la comunidad hispana en la región no es el racismo, no es el idioma inglés, ni tampoco el ser indocumentado; en mi opinión, y por lo observado durante 20 años en Maryland, el peor enemigo son algunos pocos latinos pseudo líderes comunitarios y con gran ambición de protagonismo, que manejan oscuros intereses bajo la apariencia equivocada de personas honestas. Son personas no necesariamente hispanas, pero en muchos casos si, que a través de organizaciones sin fines de lucro, aparentan ser protectores de la comunidad cuando en realidad lo que hacen es obtener jugosos beneficios financieros, para lo que recurren a maniobras carentes de las mínimas normas de ética profesional. Han llegado al punto de sabotear eventos comunitarios donde los únicos afectados son las personas que necesitan los recursos e información que en esas actividades se provee.

¿Cuáles considera que han sido sus principales contribuciones sociales a lo largo de su carrera?

Mi mayor contribución en términos reales de beneficio fue haber estado a cargo de todo lo relacionado con el sistema de votación bilingüe instaurado en Maryland en 2002. Tuve la oportunidad de diseñar campañas de radio, prensa y televisión; de hacer las presentaciones en diferentes centros hispanos importantes para adiestrar y familiarizar a la gente con el sistema.

Creo que esa fue una contribución social muy importante, porque gracias a ese sistema se incrementó el interés por los candidatos a diputados dentro del Congreso estatal, entendiendo que los legisladores son los que tienen la facultad de crear e impulsar leyes en beneficio de la comunidad. Detrás de eso está toda la labor que hemos venido realizando con el periódico y la radio, que han servido como vehículos a nuestras campañas sociales, culturales, educativas.

¿A quién da las gracias?

A Dios, Jesús, San Onofre, Virgen de Guadalupe, la Divina Providencia y otros. A Beatriz Biardeau (Editora), Alba De La Cruz (Gerente General y Co-Propietaria), al Staff del presente y del pasado de Latin Opinion, clientes, lectores, mis padres, mis hermanos, familiares y amigos, y a todas aquellas personas que me tendieron su mano, que me la siguen tendiendo y han tenido confianza en mis ideas, iniciativas y proyectos. También quiero agradecer a John Willis ex Secretario de Estado de Maryland, Marvin Masterson ex Subsecretario de Maryland y a esta gran nación, por haberme abierto las puertas y brindado una oportunidad para crecer como profesional, ser humano y de poder aportar para tener una mejor calidad de vida en nuestra sociedad. Especial agradecimiento a Jhonny Alejandro González factor determinante en mi salida de Venezuela a Puerto Rico, USA, y a mi hermano y mejor amigo Ronald Oribio, quien sin su continuo respaldo hubiese sido imposible alcanzar estos logros.

www.latinopinionbaltimore.com

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