Cónsul de México Rafael Laveaga

Cónsul de México Rafael Laveaga

Buenos días.

First of all I want to express my sympathy to the people of Texas, who are going through very difficult times. Just last night, our Minister of Foreign Affairs, Luis Videgaray called Governor Abbot to offer Mexico’s support and express our full solidarity.

Agradezco su presencia a los y las cónsules de nuestros países hermanos de América Latina. Gracias también a las instituciones de gobierno y organizaciones no gubernamentales que participan en este evento.

Sobre el tema que hoy nos reúne, quisiera compartir con ustedes un video que grabamos hace unos días, durante la visita a una planta procesadora de carne de cangrejo, ubicada en un lugar conocido como Fishing Creek, en la Isla Hooper, en el estado de Maryland. Elegimos este video como un modesto tributo a las mujeres trabajadoras, que se encuentran en los pequeños negocios, contribuyendo de manera determinante a sostener la economía de los Estados Unidos.

A ellas las vamos a ver hoy, iniciando esta semana de Derechos Laborales. Porque no son solo ellas. El video que vimos es de una planta, pero solo en esa Isla hay 7 plantas más.

Y así como el sector pesquero, no se nos olvidan otros sectores con alta población hispana.

Recuérdese que la población hispana en estados Unidos alcanzó 57.7 millones de personas en 2016. De esta cifra, más de 26 millones de trabajadores de origen latinoamericano forman hoy alrededor del 16% de la fuerza laboral en Estados Unidos, cifra que –según los expertos- se duplicará para el año 2050. (Federation of Labor Organizations).

En agricultura, por ejemplo, nos dice el MigrationPolicyInstitute que el 68% del total de los trabajadores agrícolas en estados Unidos nació en México. Otros sectores con alta población hispana son la construcción, hostelería, mantenimiento, transporte, jardinería y los servicios de limpieza en casas y oficinas. Esto nos lo dice el Bureau of Labor Statistics.

Habrá que reconocer que la ubicación de los trabajadores latinoamericanos en la economía estadounidense no solo es por sectores, sino también por niveles de riesgo, de peligrosidad.

Allí, entre los andamios, limpiando las ventanas del edificio más alto, está un hermano latinoamericano. Allí están, en la pizca de frutas y verduras, en contacto con pesticidas y fertilizantes, bajo el implacable rayo del sol. Y en las cocinas de los restaurantes, largas horas de pie, en la parrilla más caliente.

Nos dice la AFL-CIO, que los trabajadores latinos e inmigrantes, desempeñan labores claramente más arriesgadas. La tasa de mortalidad en el trabajo en este grupo, es 18% más alta que el promedio nacional.

Por eso es tan importante que el trabajador esté bien informado sobre sus derechos laborales; que sepa lo que dice la ley sobre los riesgos laborales, accidentes y compensaciones. Por eso es tan importante informar a todos los trabajadores en Estados Unidos que el solo hecho de trabajar les da derechos laborales, independientemente de su situación migratoria. Y el mexicano y el latinoamericano han venido aquí a trabajar duro y honradamente: no cabe duda alguna.

Esta semana, la trabajadora y el trabajador bien informados sabrán que “hora trabajada, es hora pagada”. Y si no te lo cumplen, hay modo de exigirlo y defender ese derecho. Para eso estamos los consulados. Las autoridades y organizaciones que hoy nos acompañan también están aquí para defender los derechos del trabajador migrante, no para perseguirlos.

Su sola presencia aquí indica su plena conciencia de que los trabajadores mexicanos y latinoamericanos contribuyen de manera importante a la generación de riqueza en Estados Unidos. Porque los trabajadores no solo trabajan, sino que ellos y sus familias viven en los Estados Unidos: abren cuentas bancarias, pagan impuestos, compran coches, obtienen licencia para conducir, compran un seguro, compran su primera casa o inician su primer negocio. Y la economía se mueve.

Queremos que durante esta semana y todo el año, el trabajador de una fábrica o servicio nos diga si trabaja en condiciones insalubres. Queremos que las trabajadoras domésticas nos digan si no les pagan el salario mínimo que marca la ley o si las hacen trabajar horas extras sin la debida retribución y sin el debido descanso. Queremos que todos tengan la confianza de acercarse para reportarnos si son víctimas de discriminación en sus empleos. Especialmente en estas últimas semanas, se ha dicho hasta el cansancio que la discriminación y el odio racial no tienen cabida en este país y hay medios legales para combatirlos. Queremos que las trabajadoras nos digan su se sienten acosadas; si sufren un accidente y no tienen el apoyo suficiente de sus patrones; si les retienen su sueldo o no les pagan.

La ley los protege por el solo hecho de trabajar y hoy estamos aquí para difundir este mensaje. Difundirlo en conferencias, seminarios, entrevistas de radio y a través de redes sociales.

Gracias a todas las instituciones y organizaciones aquí presentes por ayudarnos a recordarles a esos trabajadores todos los derechos laborales que tienen, y que se han ganado, por haber venido a contribuir con su esfuerzo, a la grandeza de los Estados Unidos de América.

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